Sobre semillas

Mi nombre es Carles Salvador. Soy licenciado en Historia por la Universidad de Valencia. Aunque pueda parecer extraño, he pasado prácticamente toda mi vida laboral trabajando en grandes empresas del sector financiero. Sí, he sido una especie de infiltrado. Me considero anarquista, pero aprendo de los marxistas autonomistas y las personas que construyen comunes.

Nada más empezar a trabajar me hice una pregunta: ¿Qué diferencia hay entre el CEO de una gran empresa y un ministro cualquiera de la antigua URSS? La respuesta a la que llegué es que los dos son la misma cosa: dirigen organizaciones de una complejidad inmensa sin conocer realmente el trabajo cotidiano que las hace funcionar. Las decisiones se toman desde arriba; el conocimiento, casi siempre, está abajo.

Esa intuición me llevó a una lectura maratoniana de los clásicos del pensamiento anarquista: Kropotkin, Proudhon, Bakunin, Malatesta, Benjamin Tucker y muchos otros. Pero no quise quedarme ahí. ¿Dónde están los anarquistas del siglo XXI? Descubrí que están los autodenominados, pero que aún hay más que, sin calificarse como tales, lo son. Es así como empezaron las lecturas sobre cooperativismo, economía institucional, postcapitalismo, bienes comunes, software libre, producción entre iguales y tecnologías descentralizadas. Quería responder a una pregunta mucho más interesante: ¿Hay alternativas al capitalismo que ya están en funcionamiento?

Ahora mismo no trabajo y, por primera vez, tengo la oportunidad de dedicar todo mi tiempo a investigar, escribir y conectar ideas que normalmente permanecen separadas e inconexas.

No quiero ser una autoridad de nada, pero aspiro a ser una voz útil. Mis principales áreas de interés son las alternativas económicas que ya existen y las que pueden llegar: cooperativas, mutualismo, bienes comunes, producción P2P y organizaciones descentralizadas; la relación entre tecnología y distribución del poder; la historia de las ideas políticas aplicada a los problemas del siglo XXI; el software y el hardware libre como modelos de organización social y económica; y las comunidades que están experimentando con nuevas formas de producir, compartir conocimiento y gobernarse.

Sí, lo sé. Tengo un perfil peculiar. Un historiador que ha pasado media vida en el sector financiero para acabar escribiendo sobre cómo construir instituciones más libres, más cooperativas y más humanas.

No quiero escribir otro blog de opinión política. Tampoco quiero limitarme a comentar la actualidad. Mi objetivo es documentar, explicar y conectar las miles de alternativas que ya existen, aunque casi nunca ocupen titulares, ni siquiera en nuestros propios medios: cooperativas, comunidades de software libre, redes de ayuda mutua, laboratorios ciudadanos, nuevas tecnologías, proyectos de vivienda, economías locales, movimientos municipalistas o experiencias de autogestión.

Creo que el futuro no aparecerá de golpe ni vendrá de un único gran cambio. Se está construyendo ya, poco a poco, en miles de lugares distintos, por personas y colectivos que rara vez les prestamos atención. Me propongo encontrarlas, comprenderlas, relacionarlas entre sí y explicar por qué importan.

¿Qué está naciendo bajo la superficie y qué podemos aprender de ello?

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